Poder decir Adios… Es Crecer

Fuente: OMSHIVAOM

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Este Post pudo haberse llamado de otra manera, pero quizás ya era necesario darnos cuenta lo que esta famosa frase de Cerati nos enseña, sí porque nos enseña que cuando decimos adiós, cuando soltamos, cuando nos desprendemos, estamos aprendiendo algo y por ende estamos creciendo y nos estamos iluminando…

Pero, nuestro único problema es que como seres humanos necios y tercos de naturaleza no aceptamos lo que nos sucede, no vemos lo que todo el mundo nos cuenta que ve, nos hacemos ciegos  y nos aferramos a algo que ya está perdido.

Siempre nos aferramos al resultado que esperamos y nunca somos capaces de mirar la realidad, porque ese resultado no depende sólo de lo que nosotros queremos, también depende de alguien más. 

Existen miles de parejas que antes de encontrarse debieron separarse, y otras que se separaron y nunca se volvieron a encontrar y hay miles más que no se separaron nunca y vivieron estropeándose la vida para siempre… Basta que uno de los dos sienta que se terminó, que ya no quiere más, que no tiene emoción, que se acabó el deseo, basta que uno piense que agotó todos los recursos, basta eso para saber que no hay mucho para rescatar.

Si hay deseo, si se quieren, si se aman, si creen que hay algo que se pueda hacer, aunque no sepan qué, los problemas se pueden resolver, mejor dicho se puede intentar. Pero si para alguno de los dos verdadera y definitivamente se terminó, se terminó para ambos y ya no hay nada más que hacer.

Y entonces habrá que decirle al que ama: “Tengo malas noticias para ti. Lo siento, se terminó…”

¿Y ahora? No lo sé. Seguramente duela. Pero te puedo garantizar que no te vas a morir. Si no te aferras no te vas a morir. Si no pretendes retener no te vas a morir…

Salvo, que creas y quieras pensar que te vas a morir. 

La vivencia normal de una pérdida tiene que ver justamente con animarse a vivir los duelos, con permitirse padecer el dolor como parte del camino. Y digo dolor y no el sufrimiento, porque sufrir es resignarse a quedarse amorosamente apegado a la pena.

Puedes repetirte durante tu duelo:

  • Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya no está, lo que hoy ya no sirve, lo que hoy no es para mí, lo que hoy no me pertenece.

  • No quiero retenerte, no quiero que te quedes conmigo porque yo no te dejo ir.

  • No quiero que hagas nada para quedarte más allá de lo que quieras.

Cuesta soltar aquello que amamos, duele sentir que ya no somos amados pero en ese dolor estamos creciendo y madurando y si aprendemos a soltar estamos dejando atrás una parte de nuestra historia y empezamos a abrirnos a lo diferente, a lo desconocido…

Cuando yo me doy cuenta de que algo ha muerto, de que algo está terminado, ese es un buen momento para soltar.

Cuando ya no sirve, cuando ya no cumple, cuando ya no es, es tiempo de soltar. 

Lo que seguro no voy a hacer, si te amo de verdad, es querer retenerte. Lo que seguro no voy a hacer es tratar de engancharte, si es verdad que te amo. No te atrapo, no te agarro, no me aferro, no te aprisiono. 

Dejar ir es aprender, saber que aquello que era es aquello que era y que ya no es más o por lo menos que ya no es lo mismo y nunca más lo será… Y no, no te dejo ir porque no me importes… 

Te dejo ir porque me importas, pero yo me amo mucho más…

Fuente: OMSHIVAOM

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